El problema no es falta de motivación ni de capacidad, sino fricción ambiental acumulada.
La carga mental se dispara cuando el entorno te obliga a tomar decisiones constantes, a recomenzar cada pocos minutos y a resistir estímulos que no deberían estar compitiendo por tu atención.
Estamos para ofrecer menos ruido, para proporcionar más productividad, foco,
crecimiento y colaboración.